Santa Agnés de Corona

Si tienes la suerte de poder visitar Ibiza en invierno, el pueblo de Santa Inés, o Santa Agnés para los ibicencos, te enamorará. Situado al noroeste de la isla, pertenece al municipio de Sant Antoni de Portmany, pero su paisaje no tiene nada que ver. Allí no encontrarás hoteles ni bloques de apartamentos; tampoco hay discotecas ni tiendas de souvenirs ni restaurantes internacionales. ¿Te animas a descubrir la auténtica tradición payesa?


Un paisaje único de la tradición payesa

Los vecinos de Santa Agnés de Corona viven en casas que conservan la arquitectura ibicenca más rural, rodeadas de campo y donde la calma y el aire puro atraen a los isleños más tranquilos. ¡Y a muchos peregrinos seducidos por su paisaje! Sobre todo en los primeros meses del año, cuando los almendros en flor inundan Es Pla de Corona, como se conoce al llano de cultivo de Santa Agnés.


La espectacular estampa de manto blanco floreado cubre todo el llano y dura alrededor de cinco semanas, fecha durante la cual el pueblo celebra sus fiestas patronales y organiza rutas y excursiones por la zona. El día grande es el 21 de enero aunque, según lo caluroso que haya sido el verano, la flor del almendro puede adelantarse o retrasarse, creando una combinación espectacular entre naranjos y limoneros.


Las casas payesas diseminadas se disponen alrededor de la iglesia de Santa Agnés de Corona, construida en el siglo XVIII a petición de los vecinos de la zona, uno de los núcleos de población más aislados de Ibiza capital pero numeroso gracias a la fertilidad de sus tierras para la agricultura. Llama la atención la escasa altura del templo. La causa, según cuentan sus habitantes, fue la competición entre los vecinos de Santa Agnés y los de Sant Mateu, el pueblo más cercano, por ver quién terminaba antes la construcción de su iglesia. Los ‘coroners’ fueron más ágiles que los ‘mateuers’, ya que decidieron reducir la altura de su iglesia para rematar la faena antes y anotarse la victoria. Otra curiosidad del templo es que, pese a ser tan pequeño, tiene dos entradas. La principal fue tapiada en 1870, en señal de luto tras producirse un crimen allí mismo, y así permaneció hasta 1965.


Además de la iglesia, Santa Agnés de Corona tiene una tienda de cuero artesano y un par de bares, Can Cosmi y La Palmera. ¡Nada más! Eso sí, Can Cosmi es muy conocido por sus chuletas de cordero y su tortilla de patatas; además, conserva en su interior un espacio de venta de comestibles que se mantiene intacto desde hace décadas. ¡Como si el tiempo se hubiera parado!


Asómate al cielo desde Sa Penya Esberrada

Muy cerca de Santa Agnés de Corona también está Sa Penya Esberrada, un mirador frecuentado por la comunidad hippie en los años sesenta para contemplar el crepúsculo y los misteriosos islotes de Ses Margalides tras la caída del sol. Cuando observes el espectacular acantilado rodeado de pinos y el siempre asombroso azul turquesa de las aguas ibicencas, entenderás porqué algunos lo llaman Las puertas del cielo. Hoy recibe la visita de artistas de todos los rincones, fotógrafos, pintores y escritores, en busca de inspiración para sus obras. 


¿Cómo llegar a Santa Agnés de Corona? Hay varios autobuses de la red pública que salen a diario desde Sant Antoni de Portmany. Y si te mueves en coche, puedes acceder por la carretera de Sant Antoni, pasando por Sant Rafael, o por la carretera que viene de Sant Miquel, pasando por Sant Mateu. ¡Aprovecha el día y recorre los pueblos con más encanto de la isla de Ibiza!



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