MORE, una película sobre libertad y bienestar en Ibiza en la época hippie.

La búsqueda de libertad, paz y bienestar en Ibiza no es algo nuevo. Hace medio siglo, la comunidad hippie encontró en la isla blanca un rincón paradisíaco muy cerca de la península donde establecer su modo de vida basado en el amor, el respeto y la calma. A finales de los años sesenta el mundo se veía de otra manera. Y como todavía hoy sucede, a la isla de Ibiza llegaron gentes de todo el mundo para vivir sus experiencias al lado de la naturaleza y lejos del bullicio de las sociedades modernas de la época. 


Historias de Ibiza

Algo queda siempre sepultado por el permafrost de la memoria y se nos entrega cuando lo desenterramos, muchos años después, con la ilusión del profano y la imprudencia del que ya no pertenece a aquel mundo. Basta un paseo por algún rincón donde ya otros estuvieron antes, donde fundaron ciudades, donde comerciaron, donde se mataron unos a otros como bestias pardas. Ibiza está llena de todo esto. Cuando se camina por los caminos polvorientos, nuestros pasos transitan sobre los pasos de los habitantes fenicios, de los campesinos árabes, de las mulas decimonónicas de cuando la pobreza y las grandes hambres. Esta isla es todo presencias anteriores.


Escena de la película MORE rodada en Ibiza en 1969.


MORE, un símbolo de culto

En esta amalgama de culturas superpuestas, de colonos e invasores continuos, la Ibiza hippie de finales de los sesenta habita entre nosotros, bien caliente. Aquel espíritu abierto y hedonista ha quedado inoculado para siempre. Este año se cumplen 50 años de MORE, la película de Barbet Schroeder sobre un amor libertario y cosmopolita en aquella Ibiza sin asfaltar y casas sin luz. Un idilio hippie de drogas y amor libre que lanzaba a los cuatro vientos el poder cósmico de este trozo de Mediterráneo al que todos quieren seguir viniendo para atravesarse y renacerse.


La película fue un artefacto valiente, sin ocultar las drogas y la cultura de sexo libre que latía entonces, en un metraje pleno de símbolos, ambicioso y maduro que El New York Times calificó entonces de “inteligente y graciosa, muy hermosa y muy romántica”. La cinta, sin actores conocidos, pero con la inyección musical de los Pink Floyd en pleno subidón mediterráneo, ha envejecido maravillosamente y es magnífico atreverse a especular con sus localizaciones, juegos de inteligencia y -también- con sus secuencias más débiles y momentos sonrojantes, que alguno también hay. 


Escena de la película MORE rodada en Ibiza en 1969.


Más que un manifiesto sobre el hipismo o sobre las sustancias, su director, Barbet Schroeder, insistía en que esta “no es una película sobre drogas, ni es una película sobre jóvenes”, recalcando que su filme era “la historia de una pasión en la que una persona es incapaz de amar porque su pasión es solo una proyección de sí misma”. Conviene visionarse MORE y paladear ese sabor de lo anterior que todavía reverbera en la isla y, sobre todo, disfrutar de aquella banda sonora de Pink Floyd, creada y grabada para la ocasión durante cinco extenuantes jornadas. 


MORE fue todo un arrebato de creatividad en aquellos años de maravilla de los que Ibiza sigue siendo orgullosa heredera.


La búsqueda del bienestar en Ibiza ha traído gentes de todos los rincones a la isla. Unos para disfrutarlo y otros para inmortalizarlo en películas como MORE. 




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